LA CANICA.

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Cuando yo era muy pequeña(cinco años de edad),mi padre recoge a una perrita recién parida y con un cachorrito enredado en el cordon de la placenta,rescato al cachorro y a base de reanimar lo con la ayuda del vecino(que por suerte era veterinario),el cachorro se salvo.

Tanto la perrita y sus cinco cachorros,desde ese momento formaron parte de la familia,mi padre la bautizo con el nombre de “Canica”, mi padre  nos comento:  La llamaremos así,porque, ya habría rodado por el mundo mucho! Los cachorros machos los bautizo: Lunes,miércoles ,Jueves y Viernes,a la hembrita Martes…Esta nuestra familia perruna,fue la alegrìa de nuestro hogar.Jamas los he olvidado.

La Canica era una perra excepcional,con una inteligencia fuera de lo comùn,ella era tan consciente de la bondad de mi padre al adoptar la con todo y su prole,que todos los dias se salia a dar su paseo por el rumbo y siempre regresaba con algún alimento sostenido con mucho cuidado en su hocico,los panes que en muchas ocasiones llevo a casa,estaban casi intactos al depositar los en la cocina,ante el asombro de todos,ella no los comia,eran para nosotros,como  muestra de agrade cimiento!

Esto lo recordé al leer la siguiente fabula,y pensé,a mi Canica,solo se le olvidaban siempre las llaves de casa,pero aprendió a jalar la reja del jardín,y eso tenia mas merito que, recordar llevar las llaves al salir a recorrer el vecindario en busca de alimentos, para hacer menos pesada  la carga a mi padre…

Los perros son en verdad,los mejores y mas fieles amigos del hombre y de la familia completa del hombre!

Narda Araceli. 

EL PERRO CASI PERFECTO

PERRO 300x179 amnesia del corazón

Un carnicero estaba a punto de cerrar su negocio cuando vió entrar a un perro. Trató de espantarlo pero el perro volvió. Nuevamente intentó echarlo, pero se dió cuenta de que llevaba un sobre en el hocico.

Con curiosidad el carnicero abrió el sobre y en su interior encontró un billete de 200 pesos y una nota que decía: ” ¿podría mandarme con el perro 1kg.de carne picada de res 3bkgd.de pierna de cerdo?”.

Asombrado, el carnicero tomó el dinero, colocó la carne picada y la pierna de cerdo en una bolsa que dejó junto al perro, pero se olvidó de darle el cambio…

El perro comenzó a gruñir y mostrarle los dientes. Al darse cuenta de su error, el carnicero puso el cambio del billete en la bolsa; el perro se calmó, cogió la bolsa en el hocico y salió del establecimiento.

El carnicero no salía de su asombro, así que decidió seguir al can y cerró apresuradamente su negocio.

El animal bajó por la calle hasta el primer semáforo, donde se sentó en la acera y aguardó con la bolsa a que la luz se pusiera en verde para cruzar. Atravesó la calle y se dirigió a una parada de autobús seguido de cerca por el carnicero. En la parada, el perro vió llegar un autobús, se fijó que no era el correcto y siguió esperando a que llegara el suyo para subirse  seguido del hombre.

El carnicero, boquiabierto, observó que el animal, sentado muy propio en su asiento, miraba con atención por la ventana reconociendo el lugar donde debía bajarse del autobús. De repente el can se incorporó en el asiento y, erguido sobre las patas traseras, tocó el timbre para bajarse, siempre con la bolsa en su hocico.

Bajaron perro y hombre y caminaron por la calle hasta que el perro se detuvo ante una casa. Puso la bolsa junto a la puerta y retirándose un poco se lanzó contra ésta golpeando fuertemente. Repitió la acción varias veces pero no obtuvo ninguna respuesta.

En el colmo de su asombro, el carnicero vió cómo el perro volvía a coger la bolsa en el hocico, rodear la casa, saltar una cerca y dirigirse a una ventana. Tocó con las patas el vidrio de la ventana del baño, varias veces y sin soltar la bolsa, y regresó a la puerta de la casa.

En ese momento, un hombre abrió la puerta y comenzó a golpear al pobre perro. El carnicero corrió hasta el hombre para impedirlo  diciéndole:

– “Por Dios, amigo, ¿qué está haciendo?. ¡Su perro es un genio, es único!”.

El hombre, evidentemente molesto, respondió:

– ” ¡Qué genio ni qué mierda!. Esta es la segunda vez en una semana que al muy estúpido se le olvidan las llaves… ¡y yo estaba en el baño!.”v

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