Si,Zapata resucitara,seguro se volvía a morir infartado!!

 

Respaldaron la lucha social por mejores condiciones en el país, revelan libros
Mujeres, marginadas de la historia; no sólo hacían tortillas, también empuñaban el fusil
❚Soldaderas de la Revolución Mexicana, ejemplo de valentía y entregadas a la causa

No tan sólo cargando un arma o disparándola en el campo de batallas, muchas de ellas, desde el intelecto, apoyaron la causa revolucionaria ¦ Foto Especial

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No sólo fueron las soldaderas de la Revolución Mexicana, aquellas que iban tras el marido en la lucha armada tal y como las muestran las ilustraciones de los libros de texto gratuito. No, la mujer revolucionaria tuvo un papel destacado en el movimiento social más importante del siglo pasado. Su lucha no se limitó al “palmeo” de tortillas o la preparación de los alimentos. Muchas de ellas, como: “Isabel Díaz de Pensamiento, Anselma Sierra, Carmen Cruz, Guadalupe Martínez y Lucrecia O. Toriz, enfrentaron, enarbolando una bandera revolucionaria a los empleados de la empresa textil de Río Blanco en 1907”.

A casi un centenar de años de la lucha armada más trascendental del México de siglo XX, el balance de la participación de la mujer es relevante. Su presencia jugó un papel determinante en muchas de las batallas libradas, aun y cuando la historia, mayormente escrita por hombres, las haya marginado y sólo sean exhibidas incluso en fotografías, tras los combatientes, y cargando niños.
Por ejemplo, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana de la Secretaría de Gobernación y el Instituto de Investigaciones Legislativas de la Cámara de Diputados, en 1992 se editó el libro Las mujeres en la Revolución Mexicana, una compilación que da cuenta del papel que jugó en la lucha revolucionaria.

Ese documento revela que al menos dos mil mujeres destacaron en la lucha librada a inicios del siglo pasado:

Dos mil mujeres llenan espacios con sus biografías en las páginas del Diccionario Histórico y Biográfico de la Revolución Mexicana, donde se recopilan los acontecimientos y luchas de la gesta revolucionaria iniciada en 1910 y de quienes en ella fueron protagonistas.
La vida y actuación de éstas dos mil mujeres, o quizá más de este número ya de por sí importante, se desarrolló en los ámbitos más variados, en una totalidad comprendida entre los últimos años del siglo XIX, las dos primeras décadas del siglo XX y aún después, en el caso de las sobrevivientes que continuaron luchando por la causa en los terrenos ideológico, educativo, político y cultural.

Mujeres desconocidas, o no citadas en los libros de historia, como: Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, fueron piezas en el ajedrez político de 1910. “Ella, a través de la revista Vespa, defendía a los mineros y combatía a la que lanzó una proclama dictadura de Porfirio Díaz”, según cita el mismo documento.

Ella no fue la única, hubo quienes incursionaron en el periodismo de esa época y se sumaron a la lucha en contra del llamado “dictador Porfirio Díaz”.

Guadalupe Rojo Muda de Alvarado asumía la dirección de Juan Panadero, periódico fundado por su esposo en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, en 1899, y que más tarde se publicaría en la ciudad de México. Emilia Enríquez de Rivera, en El Hogar, y Julia Sánchez, en El Látigo Justiciero, lanzaban violentas críticas a la oligarquía.

Al morir Francisco I. Madero, como consecuencia de la traición de Victoriano Huerta, se organizaron los ejércitos reivindicadores. En 1914, Manuela de la Garza de Jackson no sólo se limitó a escribir algunas líneas de protesta sino a favor de Madero, Venustiano Carranza y Francisco Villa.

Algunas de ellas integraban incluso cargos militares, según cita la periodista Miriam Martínez Méndez en la página Web: www.elcorreo.eu.org/esp/article.php3?id_article=6231: “eran parte fundamental de la Revolución y tenían funciones de enfermeras, despachadoras de trenes, correos, espías, enlaces, abastecedoras de armas, telegrafistas, propagandistas de las ideas revolucionarias, combatientes y ocupando puestos de mando, también estaban las coronelas, entre ellas encontramos a CARMEN ALANIS la cual se levantó en armas en Casas Grandes Chihuahua y participó en la toma de Ciudad Juárez con 300 hombres a su mando, la Coronela JUANA GUTIERREZ DE MENDOZA y, la CHINA que comandaba un batallón formado por las viudas, hijas y hermanas de los combatientes muertos, finalmente está DOLORES JIMÉNEZ Y MURO, Coronela, Redactora del Plan Político y Social que desconoció al régimen porfirista; redactora del diario liberal Diario del hogar y participante de Las Hijas de Cuauhtémoc.
Josefa Arjona de Pinelo; María Guadalupe Rojo de Alvarado; Elodia Campuzano Viuda de Pineda; Sara Estela Ramírez; María Andrea Villarreal González; Dolores Jiménez y Muro; Silvia Rembao de Trejo, son entre miles de mujeres, las que participaron en el movimiento revolucionario, no tan sólo cargando un arma o disparándola en el campo de batallas, muchas de ellas desde el intelecto, apoyaron la causa revolucionaria, la que a decir de la profesora del Colegio de Historia de la UNAM, Georgette José Valenzuela, tuvo frutos para las mujeres pudieran, por ejemplo, gozar del derecho al voto libre y secreto:
“Tuvieron que pasar 36 años, y mucha historia bajo el puente, para que, en 1953, desde la cima del poder, el presidente Adolfo Ruiz Cortines promoviera la reforma para otorgar plenos derechos ciudadanos a las mujeres de México.”
www.metate.filos.unam.mx/index.php?aid=92

Pero si bien, la historia cita a algunas mujeres revolucionarias como Carmen Serdán, se ha olvidado de muchas de ellas. Lo que no se ha olvidado y siempre ha prevalecido hasta nuestros días, es la presencia de una marcada discriminación hacía ellas. Por ejemplo, el periódico El Clarín, editado en Guadalajara, Jalisco, en el periodo posrevolucionario cita:

“Las señoras y señoritas de la capital muy activas, asaz varoniles que pronuncian discursos, componen piezas musicales y abrazan y besan en público […] esos arranques viriles del sexo débil, francamente no nos gustan; saquen ustedes a la mujer de su natural esfera de acción, separan de la tarea de pegar botones, de confeccionar un guiso ó de enseñarles una oración a los chicos […] y lo habrán echado (SIC) todo a perder por más que en lo contrario opina la renombrada escritora Dña. Concepción Gimeno de Flaquer. La mujer a sus labores: eso de decir discursos y encabezar motines, se queda para nosotros que llevamos pantalones. No hay que confundir los sexos”.

 
 
 
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