Archivos para noviembre, 2010

GALERÌA DE NOVIEMBRE.

Posted in Uncategorized on 25 noviembre, 2010 by Narda

                                       CUANDO  LA VIDA TE PRESENTE RAZONES PARA LLORAR

                                         DEMUESTRALE QUE TIENES MIL RAZONES PARA SONREIR
                                                                                                        

                                                                                                              

SALMO 23: “El señor es mi pastor nada me falta”.

Posted in Uncategorized on 25 noviembre, 2010 by Narda

 

Cuando Dios te quita algo de tus manos no te está castigando, solo esta abriéndote las manos para que recibas algo mejor. El poder de Dios nunca te llevará donde la gracia de Dios no te pueda proteger. Algo bueno te pasará, algo que tú estabas esperando; por favor, no te des por vencido  . 
 
Repite estas palabras: Dios Padre nuestro, camina dentro de mi casa y llévate todas mis preocupaciones y enfermedades, y por favor protege a toda mi familia en el nombre de Jesús, Amen. 
 
 
 
Está Dios primero en tu vida? 
 
Si es así, pon tu vida en sus manos,y nada te faltarà.
 

DIOS TE BENDIGA…

 

Asunto: La opiniòn de un hombre.

Posted in Uncategorized on 24 noviembre, 2010 by Narda

 

  

 

 

 

 

 

El irrespeto por la naturaleza ha afectado la supervivencia de varios seres, y entre los más amenazados está la hembra de la especie humana.
 Tengo apenas un ejemplar en casa, que mantengo con mucho celo y dedicación. 
Por lo tanto, por una cuestión de auto-supervivencia, lanzo la campaña “Salvemos a las mujeres”. 
Tomen de acá mis pocos conocimientos sobre la fisiología de la feminidad, con el fin de que preservemos los raros y preciosos ejemplares que todavía quedan:

 1. Hábitat: 
La mujer no puede vivir en cautiverio. Si está enjaulada, huirá o morirá por dentro. No hay cadenas que las ate y las que se someten a la jaula pierden su DNA. Usted jamás tendrá la posesión sobre una mujer; lo que la va a atar a usted es una línea frágil que necesita ser reforzada diariamente.

2. Alimentación correcta: 
 Nadie vive de la brisa. Mujer vive de cariño. Déle en abundancia. Es  cosa  de  hombre,  y  si  ella  no lo  recibe de usted, lo  buscará  en  otro.
 Besos matinales y un “yo te amo” al desayuno las mantienen bellas y perfumadas durante todo el día. Un abrazo diario es como el agua para los helechos. No  la deje deshidratarse. Por lo menos una vez al mes es necesario, si no obligatorio, servirle un plato especial.

 3. Flores: 
También hacen parte del menú. Mujer que no recibe flores se marchita rápidamente y adquiere rasgos masculinos como la brusquedad y el trato áspero.

 4. Respete la naturaleza:
 ¿No soporta la TPM (tensión pre-menstrual) ? Casese con un hombre. Las mujeres menstrúan, lloran por cualquier cosa, les gusta hablar de cómo les fue en el día, de discutir sobre la relación. Si quiere vivir con una mujer,prepárese para eso.

 5. No restrinja su vanidad: 
Es propio de la mujer hidratar las mechas, pintarse las uñas, echarse labial, estar todo un día en el salón de belleza, coleccionar aretes, comprarse muchos zapatos, pasar horas escogiendo ropas en un centro comercial. Comprenda todo esto y apóyela.

 6. El cerebro femenino no es un mito: 
Por inseguridad, la mayoría de los hombres prefiere no creer en la existencia del cerebro femenino. Por ello, buscan aquellas que fingen no tenerlo (y algunas realmente lo jubilaron). 

Entonces, aguante: mujer sin cerebro no es mujer, sino un simple objeto decorativo. 
Si usted está cansado de coleccionar estatuillas, intente relacionarse con una mujer. 

 Algunas le mostrarán que tienen más materia gris que usted. 
No les huya, aprenda con ellas y crezca. Y no se preocupe; al contrario de lo que ocurre con los hombres, la inteligencia no funciona como repelente para las mujeres.

 7. No haga sombra sobre ella… 
Si usted quiere ser un gran hombre tenga una mujer a su lado, nunca atrás. De esa forma, cuando ella brille, usted se bronceará. Sin embargo, si ella está atrás, usted llevará una patada en el trasero.

 8. Acepte: 
Mujeres también tienen luz propia y no dependen de nosotros para brillar. El hombre sabio alimenta los potenciales de su compañera y los utiliza para motivar los propios. Él sabe que, preservando y cultivando la mujer, él estará salvándose a sí mismo. 
Mi amigo, si usted piensa que la mujer es demasiado costosa, vuélvase GAY. 
¡Sólo tiene mujer quien puede! 

 

 

LEVANTARSE TRAS LA CAÍDA.

Posted in Uncategorized on 17 noviembre, 2010 by Narda

 

 

Si fuera por lo que se ha filosofado al respecto, nadie quedaría en el piso cuando tiene un tropiezo.  Sin embargo, podemos ver cómo mucha gente tarda en levantarse después de una caída, mientras otros se ocupan de cavar un hueco en el que pasarán el resto de sus vidas   y otros simplemente se sacuden el polvo y siguen su trayecto.

En mi escalada al Pico Duarte, en la Rep. Dominicana, pude notar que hay diferentes caídas y diferentes aptitudes ante estas.  Al hacer un símil con la vida real, me pude dar cuenta de lo que nos pasa a los humanos en las diferentes situaciones.

 

Cuando iba subiendo tropecé en algunas ocasiones, pero el ímpetu no me dejaba quedarme lamentando el traspié, miraba al frente y con mucho ánimo y decisión seguía mi camino a la cima, olvidando rápidamente la piedra que me había hecho tropezar.  

En esas horas de regocijo que me ofreció la naturaleza, pude darme cuenta que las personas en el diario vivir actuamos de la misma forma, un traspié cuando estamos subiendo en nuestra carrera profesional, casi no duele, nos hace fuertes y nos motiva a conseguir el objetivo.  Puede ser un revés en un deporte o en una conquista, pero por lo regular lamemos nuestras heridas y seguimos adelante con más fuerza.

En un momento casi me caigo en una bajada que me presento el ascenso.  

Y la vida es así, encontramos descensos cuando vamos subiendo, pero tampoco representan un gran obstáculo, la emoción de llegar a la meta era más poderosa que cualquier contratiempo que me pudiera llevar al piso.

 

Una vez alcanzada la cima, comenzó el descenso.  En esta etapa conocería el piso con muchos detalles.  Es que caemos más cuando estamos bajando que cuando ascendemos, por muchas razones.  El caso es que en esas caídas el ánimo no subía, sino que me desmotivaba, tenía que ser fuerte para volver a pararme y mantener la cabeza en alto. Mi mente se ocupaba más de la caída que había pasado, que del camino que tenía por recorrer… es que para mí la meta estaba ya alcanzada y esto era simplemente el camino de regreso.  Pero la ironía de la vida es que la cima no es la meta, sino el camino lo es. El objetivo no podía ser llegar arriba, sino hacer todo el camino.

En la vida vamos recorriendo un camino y cada caída nos representa algo, pude aprender que subiendo las caídas son fáciles de tratar y se olvidan con rapidez, porque tenemos un objetivo en mente.  Mientras que cuando estamos en un momento de descenso, nuestra mente no tiene un propósito bien definido y eso nos hace quedarnos más tiempo en el piso y nos motiva a acomodarnos en lo más profundo del hueco que cavamos o que nos han cavado.

 

En medio de la lluvia que nos atrapó descendiendo y después de varias caídas, me tracé una nueva meta, que era terminar el viaje en el punto cero.  Sí, es que mi mente había terminado el viaje al coronar el Caribe, cuando alcancé los 3,087 metros de altitud.  

Sin embargo, el disfrute no había terminado, la bajada no era un castigo, sino parte del paseo.  Las condiciones no eran ideales, pero la naturaleza me brindaba tanto, pero yo no podía ver el bosque por la cantidad de árboles que me lo ocultaban.

La vida no se termina cuando perdemos un empleo o cuando alguien nos quita algo; cuando un amor se separa o cuando alguien nos pone una piedra en el camino. Tendremos descensos que nos llevarán al valle, para poder iniciar la próxima escalada, o para enseñarnos que la vida en la planicie puede ser mejor que en las alturas.  

La vida no para cuando caemos, ni es mejor si nos quedamos lamentándonos, la vida sigue, y seremos parte de ella.

 

Cada día tropezaremos, pero un propósito de vida nos hará levantar rápidamente y nos invitará a convertir en experiencia el traspié, no importa que estemos subiendo o creamos que estamos bajando… una meta que nos guíe nos enseñará que siempre ascendemos en esta bella vida que hemos decidido vivir con intensidad.

 

“No te preocupes ante una dificultad; mejor ocúpate de ella”.

Diego Sosa

 

La existencìa en este plano terrenal tiene sus altas y bajas,lo primordial es vivir la vida con dignidad,y auto respeto,no permitir jamas que nada ni nadie nos limite para crecer,para lograr nuestras metas como seres individuales que somos.Quien de verdad nos ama,nos apoyarà siempre,nos tratarà con respeto para aumentar nuestra auto estima.Los verdaderos valores no se compran o venden,alcanzar la cima en cualquier aspecto de nuestra existencìa solo se logra  luchando y defendiendo la libertad de acciòn, la dignidad y el respeto mutuo,de no ser asì,es valido despues de la caìda,levantar nos y seguir adelante siempre!!

Narda Araceli.

Tercer regla:La fuerza de lo sagrado.

Posted in Uncategorized on 16 noviembre, 2010 by Narda
Estaría bueno comenzar por las pequeñas cosas.

El Dr. Mario A. Rosen es médico, educador, escritor. Tiene 63 años. Socio fundador de Escuela de Vida, Columbia Training System, y Dr. Rosen & Asociados. Desde hace 15 años coordina grupos de entrenamiento en Educación Responsable para el Adulto. Ha coordinado estos cursos en Neuquén, Córdoba, Tucumán, Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca y en Centro América. Médico residente y Becario en Investigación clínica del Consejo Nacional de Residencias Médicas (UBA). Premio Mezzadra de la Facultad de Ciencias Médicas al mejor trabajo de investigación (UBA). Concurrió a cursos de perfeccionamiento y actualización en conducta humana en EEUU y Europa. Invitado a coordinar cursos de motivación en Amway y Essen Argentina, Dealers de Movicom Bellsouth, EPSA, Alico Seguros, Nature, Laboratorios Parke Davis, Melaleuka Argentina, BASF.

 
 
 
                     La Argentina Insolente
 

En mi casa me enseñaron bien.
Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:

 
Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.
Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.
Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía… Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar… Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.
No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.
Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas… Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.
Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”.
Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.
Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente..
La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible.
El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo.
Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a cumplir.
Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si me lo permite decir).
El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas para arriba.
Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer: “la impunidad”. ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad.
En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad.
Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo… Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.

Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa.
Y así creí que sería en la vida.. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una “Tercera Regla” no escrita y, como todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado. 
 
Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:
Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.
Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo.

Eso es lo que nos arruinó. LA INSOLENCIA.

 
Usted puede romper una regla -es su riesgo- pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar… a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes.
La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.

El mal de los Argentinos es la insolencia. La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desvergüenza.

La insolencia hace un culto de cuatro principios:

 

– Pretender saberlo todo
– Tener razón hasta morir
– No escuchar
– Tú me importas, sólo si me sirves.

 

La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación.

La insolencia en mi país logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira.

Así nos vamos a quedar sin trabajo todos.
Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.

 

Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas?
Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría.
Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos tan fácilmente a los atropellos de los insolentes?
Yo se lo voy a contestar.
PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.

Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros.

 
No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.

Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla.

 
Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.

Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA.

 
Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada.
Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier cosa.

Porque hay que aprender a hacerlo todos los días. Ése es el desafío.
Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestro país está condenado: O aprende a cargar con la disciplina o cargará siempre con el arrepentimiento.

 

¿A USTED QUÉ LE PARECE?

 

¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE ?

Espero no haber sido insolente.

En ese caso, disculpe.

Dr. Mario Rosen

Para los que somos padres o abuelos de adolecentes.

Posted in Uncategorized on 14 noviembre, 2010 by Narda

 

La adolecencìa es la etapa mas complicada del ser humano,adolecemos de consciencia,no sabemos distinguir entre el bien y el mal,somos sumamente moldeables cual arcilla,es por esto que, debemos ser guiados por nuestros padres y maestros,es muy cierto que los buenos ejemplos son fundamentales,pero…no basta el buen ejemplo sin la supervisiòn de nuestros padres,sin la autoridad en casa,sin la protecciòn en su justa medida,porque la sobre protecciòn nos cuarta,no nos permite lograr ser auto suficientes,y mucho menos tener iniciativa propia en nuestra vida adulta,y en muchos de los casos,puede ser causante de irresponsabilidades y excesos en los jovenes, esto como una deficiente orientaciòn,o por la ociosidad que hoy, al igual que ayer y siempre!! Es la madre de todos los vicios.

Les comparto este interesante articulo escrito por el Dr. Cèsar Mella.

Narda Araceli. 

 

Nos quedamos sorprendidos, cuando se da cuenta en periódicos o radio, que el sicario no superaba los 18 años. Cuando los cuerpos de los 3 o 4 ejecutados, correspondían a adolescentes de hasta 14 años de edad.

Frente a lo anterior, el psiquiatra dominicano César Mella, hizo publicar el siguiente trabajo, que creo que a todos los que somos padres, o seremos abuelos algún día, nos debe interesar; el texto que me llegó suscrito por el doctor Mella, es el siguiente:

Yo me preguntaría y plantaría la siguiente pregunta: ¿cómo eduqué o estoy educando a mis hijos? ¿Qué valores inculco o inculqué a mis hijos?

A los jóvenes de este siglo hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la escuela y, digo llevarlos porque no tienen que tomar el camión o caminar larguísimas distancias para llegar a ella.

Se levantan generalmente irritados porque se acuestan muy tarde, viendo televisión por cable, jugando playstation, hablando o enviando mensajes por teléfono o chateando por la Internet.

No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos en poner un dedo en nada que tenga que ver con arreglar algo en el hogar.

Tienen los juegos y equipos digitales más modernos del mercado, Ipod, blackberry computadora no pueden faltar, como tampoco el pago por su actualización. Hoy los hijos, muchas veces sin merecerlo, presumen el celular más novedoso. El nextel más costoso. La Lap más equipada. Nada les costó. Si se descomponen, para eso estamos, no faltaba más, hay que pagar la reparación, a la brevedad y sin chistar.

Idolatran amigos y a falsos personajes de realitys de mov. ¡Ah! pero viven encontrándole defectos a los padres, a quienes acusan a diario de que sus ideas y métodos están pasados de moda.

Se cierran automáticamente a quien les hable de moral, honor y  buenas costumbres, y mucho menos de religión. Lo consideran aburrido. Ya saben todo y, lo que no ¡Lo consultan en internet!

Nos asombramos, porque los sicarios cobran cuotas sin trabajar por ellas, cuando a nuestros hijos los acostumbramos a darles todo incluso su cuota semanal o mensual sin que verdaderamente trabajen por ella, y todavía se quejan a porque eso no me alcanza.

Si son estudiantes, siempre inventan trabajos de equipo o paseos de campo, que lo menos que uno sospecha, es que regresarán con un embarazo, habiendo probado éxtasis, coca,  marihuana o cuando mínimo alcoholizados.

Y cuando les exiges lo más mínimo en el hogar o en la escuela, lejos de ser agradecidos te contestan, con desfachatez: yo no pedí nacer, es tu obligación mantenerme o quien les manda andar de calientes.

Definitivamente estamos jodidos, pues la tasa de que hagan su vida independiente se aleja cada vez más, pues aún graduados y con trabajo, hay que seguirlos manteniendo, pagándoles deudas, servicios y hasta los partos de sus hijos.

Con lo anterior, me refiero a un estudio que indica que este problema es mayor en chicos de la sociedad de clase media o media alta (o de capas medias urbanas) que bien pudieran estar entre los 14 y los 28 años, si es correcto 28 años o más ¿lo pueden creer? y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos constituyen un verdadero dolor de cabeza.

¿Entonces en qué estamos fallando?

Yo sé, dirán que los tiempos y las oportunidades son diferentes, pues para los nacidos en los años cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado era levantarse de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que ayudar a limpiar la casa; no se frustraban por no tener vehículo, andaban a pie a donde fuera, siempre lustraban sus zapatos, los estudiantes no se avergonzaban de no tener trabajos gerenciales o ejecutivos, aceptaban trabajos como limpiabotas y repartidores de diarios.

Lo que le pasó a nuestras generaciones, es que elaboramos una famosa frase que no dio resultado y mandó todo al diablo:

¡Yo no quiero que mis hijos pasen, los trabajos y carencias que yo pasé!

Nuestros hijos no conocen la verdadera escasez, el hambre. Se criaron en la cultura del desperdicio: agua, comida, luz, ropa, dinero.

Muchos de los nuestros hijos, a los 10 años ya habían ido a Disneyworld mínimo dos veces, cuando nosotros a los 20 si bien nos iba conocíamos la Ciudad de México, con su hoy vetusto y atiborrado Metro.

El dane y el cómprame, siempre fue generosamente complacido convirtiendo a nuestros hijos en habitantes de una pensión, con sirviente (a) y todo incluido, que después intentamos que funcionara como hogar.

Es alarmante el índice de divorcios que se está generando, van a la conquista de su pareja y vuelven al hogar, sólo unos meses más tarde, divorciados porque la cosa no funcionó; ninguno de los dos quiere servir al otro en su nueva vida. Como nunca batallaron en la pensión con sirviente incluido, en la que se les convirtió el hogar paterno, a las primeras carencias en el propio, avientan el paquete y regresan a la casa para que la mamá y el papá continúen resolviéndoles la vida.

Este mensaje es para los que tienen hijos y que pueden todavía moldearlos, edúquelos con principios y responsabilidades. háganles el hábito del ser agradecidos.

Háganles el hábito de saber ganarse el dinero con honestidad, la comida, la ropa, el costo de la estancia en la casa en la cual no aportan para el pago de servicios. Haganla saber lo que cuesta cada plato de comida, cada recibo de luz, agua, renta. Háganles sentir en su casa, cómo se comportaría ustedes en casa ajena cuando van de visita.

Por ese domingo o cuota semanal o mensual, edúquenlos en la cultura de la correspondencia y el agradecimiento. Que los sábados o domingos laven el carro, ayuden a limpiar la casa, NO SU CUARTO, esa debe ser obligación de siempre sin pago de por medio. Háganles la costumbre de limpiar sus zapatos, de que paguen simbólicamente, por todo lo que gratuitamente reciben, implantentes la ideología de ameritar una especie de beca escolar que ustedes pagan, y  por la que ellos no pagan ni un centavo, eso puede generar una relación en sus mentes trabajo=bienestar.

Que entiendan que asistir a la escuela, es un compromiso con la vida, que no es ningún mérito asistir a ella. De la responsabilidad con que cumplan ese compromiso, dependerá su calidad de vida futura.

Todos los niños deben desde temprano aprender a lavar, planchar y cocinar, para que entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser más difíciles.

Cuida lo que ven y ves con ellos en la televisión, y evita caer en el vicio social llamado telenovelas, los videojuegos violentos, la moda excesiva y toda la electrónica de la comunicación, que han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó. Cuando ocupes corregirlos, aconsejarlos, platica con ellos, no los ofendas, no los reprendas en público. Si lo haces, nunca lo olvidarán. Nunca te lo perdonarán.

Estamos comprometidos a revisar los resultados, si fuimos muy permisivos, o sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las empleadas domésticas y en un medio ambiente cada vez más deformante.

Ojalá que este mensaje llegue a los que tienen la oportunidad de cambiar o hacer algo al respecto. Ya los abuelos pagaron. Nosotros estamos pagando con sangre la transición.

Que cada quien tome lo que la corresponda. Que haga lo que pueda y quiera. Recuerda que para que triunfe el mal, solo se necesita que la gente buena lo permita… Saludos. 

 

CUIDADO CON EL CHICLE!!

Posted in Uncategorized on 14 noviembre, 2010 by Narda

Por lo regular Cuando pisas un chicle te saca de quicio sobre todo si hace calor el chicle se hace mucho mas pegajoso y cuesta trabajo quitarlo, de hecho, por lo regular solo podemos quitar una parte … ahora lee esto: ES ES SERIO


 

 

Es tan sólo un detalle que no nos cuesta nada.

 


URGENTE

Envuelve el chicle en un papel antes de tirarlo …..
Los Pajaritos atraídos por el olor dulce del chicle (recuerda q los animalitos Tienen un olfato más desarrollado que un humano)
comen los restos Tirados en Cualquier Lugar.
El chicle se les pega en el piquito,
desesperados intentan sacarlo con sus patitas …..
Y se viene el desastre ….
¡Terminan sofocándose y muriendo!
Por favor, ayuda Reenvía este mensaje y a salvar vidas
Hay que educar principalmente a los Niños
La naturaleza y los animales nos Necesitan …

Y si no te interesa salvar aves, no importa, tan solo por el Hecho de que alguien no sea “Víctima” del chicle en el zapato, y no tirar desperdicios en la vía pública

No te olvides ….
¡Envuelve el chicle en un papel
Antes de tirarlo en la basura!


DANOS UNA MANO PARA SALVAR UNA PATA

www.afad.org. mx

 

Quizá no puedes salvar el planeta, pero si puedes dejar de destruirlo …!!!