Que el amor no admite cuerdas reflexiones.

 

 

          Señora, Amor es violento,
y cuando nos transfigura
nos enciende el pensamiento
la locura.No pidas paz a mis brazos
que a los tuyos tienen presos:
son de guerra mis abrazos
y son de incendio mis besos;
y sería vano intento
el tornar mi mente obscura
si me enciende el pensamiento
la locura.

Clara está la mente mía
de llamas de amor, señora,
como la tienda del día
o el palacio de la aurora.
Y el perfume de tu ungüento
te persigue mi ventura,
y me enciende el pensamiento
la locura.

Mi gozo tu paladar
rico panal conceptúa,
como en el santo Cantar:
Mel et lac sub lingua tua.
La delicia de tu aliento
en tan fino vaso apura,
y me enciende el pensamiento
la locura.

Rubén Dario



JUVENTUD  DIVINO  TESORO.

Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…
y a veces lloro sin querer…
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazon.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y afliccion.
Miraba come el alba pura;
sonreia como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor

Yo era timido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodias y Salomé…

Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…
y a veces lloro sin querer…

Y mas consoladora y mas
halagadora y expresiva,
la otra fue mas sensitiva
cual no pensé encontrar jamas.

Pues a su continua ternura
una pasion violenta unia.
En un peplo de gase pura
una bacante se envolvia…

En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé…
y le mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe…

Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…
y a veces lloro sin querer…

Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasion;
y que me roeria, loca,
con sus dientes el corazon.

Poniende en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
sintesis de la eternidad;

y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Eden,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban tambien…

Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…
y a veces lloro sin querer…

Y las demas! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazon.

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardin…
Juventud, divino tesoro,

ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…
y a veces lloro sin querer…
Mas es mia el Alba de oro!

 
 

 

RUBEN DARIO.



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