Eramos pocos,y pariò mi abuela!!

Un matrimonio estadounidense desafía a la crisis dando la bienvenida a su 18º hijo
Jim Bob y Michelle Duggar han formado una de las familias más numerosas de Estados Unidos
Se casaron muy jóvenes, cuando él tenía 19 años y ella 17. Desde entonces, Jim Bob y Michelle Duggar siempre tuvieron claro que su deseo era formar una gran familia. Y así lo han hecho. El pasado jueves, han dado la bienvenida a su 18º hijo. La pequeña nació en el Centro Médico Mercy, en Rogers (Arkansas), pesó casi 3,300 kilogramos y midió 50 centímetros. La numerosa familia cuenta así con un nuevo miembro, cuya llegada pilló a todos sus miembros por sorpresa. Michelle salía de cuentas el 1 de enero pero el destino es caprichoso y ha querido que los Duggar disfruten de una Navidad todos unidos en casa.
Uno de los representantes daba a conocer la noticia a los medios, asegurando que madre e hija estaban descansando y que se encontraban en perfecto estado, según ha informado la edición digital de la revista People. Siguiendo la tradición familiar, por la cual el primer nombre de todos sus hijos ha de empezar por la letra jota, se llamará Jordyn-Grace Makiya. Sus 17 hermanos tienen edades comprendidas entre los 17 meses y los 20 años.
Joshua, John-David, Jana, Jill, Jessa, Jinger, Joseph, Josiah, Joy-Anna, Jeremiah, Jedidiah, Jasón, James, Justin, Jackson, Johannah y Jennifer tienen una nueva hermanita a la que cuidar.
Tras el feliz acontecimiento, los Duggar han vuelto a ser el centro de atención estos días. El matrimonio está tremendamente agradecido y para ellos es sin duda el mejor obsequio de estas fechas: “Es el mejor regalo que Dios nos podía hacer por Navidad. La pequeña es verdaderamente preciosa, como su madre y sus otras siete hermanas”, dijo Jim en una entrevista concedida a Associated Press. No obstante, para ellos, 18 no son tantos hijos y no descartan volver a ser padres. “Nos encantaría tener más hijos”.Dieciocho hijos y un programa de televisión
La numerosa familia ha adquirido tanta fama en estos años que tienen su propio programa: 17 Kids & Counting. Los estadounidenses pueden seguir las aventuras de los Duggar en su casa de Tonitown a través de TLC Network, que ya piensa en cambiar el nombre al espacio en honor a la recién nacida. De hecho, la cadena ha anunciado que emitirá la llegada al mundo de la pequeña Jordyn-Grace el próximo lunes 22 de diciembre a las 10 de la noche.
 
 
  Sabías que existe un día especial para festejar a nuestras familias sino, déjame decirte que ese día se celebra el primer domingo de marzo?

Aùn que,a mi parecer debemos festejar a la familia todos y cada uno de los 365 dìas del año,y procurar estar reunidos con nuestros hijos,padres y hermanos por lo menos un Domingo al mes,el calor familiar es fundamental para todo ser humano,Dios bendiga y conserve esta hermosa tradiciòn familiar. 

 
 Las ajetreadas agendas de los actores no les impiden tener familias con un elevado número de hijos.Angelina y Brad Pitt gozan de una numerosísima familia. La pareja tiene seis hijos, aunque la actriz ha confesado que en principio no pretendía formar un clan tan grande: «Mis planes eran tener solo dos.
                                                                                                                                                 
 

 La familia Duggar que viven en el pueblo de Tontitown en Arkansas (EEUU) y su particularidad es que tienen 17 hijos (incluidos 2 pares de mellizos).

Todos los nombres de los hijos empiezan por “j”: Joshua, John David, Janna, Jill, Jessa, Jinger, Joseph, Josiah, Joy-Anna, Jedidiah, Jeremiah, Jason, Jame, Justin, Jackson, Johannah.

La madre, de unos 40 años, educa a sus hijos en casa, de hecho todos tocan un instrumento musical. El padre se dedica al mercado

inmobiliario.

Hay un periodo cuando los padres quedan huérfanos de sus hijos.
Es que los niños crecen independientes de nosotros,
 

como arboles murmurantes y pajaros imprudentes. 

Crecen sin pedir permiso a la vida.
Crecen con una estridencia alegre y, a veces, con alardeada arrogancia.

Pero no crecen todos los días, de igual manera, crecen de repente. 

Un día se sientan cerca de tí en la terraza y te dicen una frase con tal naturalidad

que sientes que no puedes más ponerle pañales. 

Donde quedaron la placita de jugar en la arena, las fiestitas de cumpleaños

con payasos y los juguetes preferidos?… 

El niño crece en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil.
Ahora estás allí, en la puerta de la discoteca, esperando que él

o ella no solo crezca,  sino aparezca. 

Allí están muchos padres al volante, esperando
que salgan zumbando sobre patines y cabellos largos y sueltos.

 

Allá estan nuestros hijos, entre hamburguesas y gaseosas en las esquinas,
con el uniforme de su generación, e incómodas
mochilas de moda en los hombros.
 

Allí estamos, con los cabellos casi emblanquecidos. 

Esos son los hijos que conseguimos generar y amar a pesar de los golpes,
de los vientos, de las cosechas, de las noticias,
y observando y aprendiendo con nuestros errores y aciertos.

Principalmente con los errores que esperamos que no repitan.
Hay un periodo en que los padres van quedando un
poco huerfanos de los propios hijos…

Ya no los buscaremos más de las puertas de las
discotecas y de las fiestas. 
 

Pasó el tiempo del piano, el ballet, el inglés, natacion y el karate.

Salieron del asiento de atrás y pasaron al volante de sus propias vidas.  

Deberíamos haber ido más junto a su cama al anochecer, para oir su alma

respirando conversaciones y confidencias entre las sábanas de la infancia.. 

Y a los adolescentes cubrecamas de aquellas piezas llenas de calcomanías,

posters, agendas coloridas y discos ensordecedores. 

No los llevamos suficientemente al cine, a los juegos,

no les dimos suficientes hamburguesas y bebidas,

no les compramos todos los helados y ropas que nos hubiera gustado comprarles. 

Ellos crecieron, sin que agotasemos con ellos todo nuestro afecto.
Al principio fueron al campo o fueron a la playa entre discusiones, galletitas,

congestionamiento, navidades, pascuas, piscinas y amigos.. 

Sí, había peleas dentro del auto, la pelea por la ventana , los pedidos
de chicles y reclamos sin fin.
 
 

Después llegó el tiempo en que viajar con los padres comenzó

 a ser un esfuerzo, un sufrimiento,
pues era imposible dejar el grupo de amigos y primeros amorios.
 

Los padres quedaban exiliados de los hijos.
“Tenían la soledad que siempre desearon”, pero de
repente, morían de nostalgia de aquellas “pestes”.
 
 

Llega el momento en que solo nos resta quedar mirando desde lejos, torciendo y

rezando mucho (en ese tiempo, si nos habiamos olvidado, recordamos cómo rezar)
para que escojan bien en la búsqueda de la felicidad, y que la
conquisten del modo más completo posible.
 

El secreto es esperar… En cualquier momento nos pueden dar nietos.
El nieto es la hora del cariño ocioso y picardía no ejercida en los
propios hijos, y que no puede morir con nosotros.
 
 

Por eso, los abuelos son tan desmesurados y
distribuyen tan incontrolable cariño.

 

Los nietos son la última oportunidad de reeditar nuestro afecto.

Así somos, solo aprendemos a ser hijos después que somos padres,
solo aprendemos a ser padres después que somos abuelos… 
      

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