Todo sobre el caso: Roswell.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) – El FBI (Federal Boreau of Investigation) publicó más de 2.000 documentos digitales en una “sala de lectura virtual”, donde presenta investigaciones sobre Al Capone, Marilyn Monroe y los secuestradores de aviones del 11 de septiembre de 2001. La sala es llamada “The Vault”.

“El nuevo sitio incrementó de manera significativa el número de archivos del FBI disponibles al público, aumenta la velocidad por la que esos archivos pueden ser vistos y contiene un robusta capacidad de búsqueda”, sostiene David Hardy, Jefe de la Administración de Archivos del FBI. “Esto refleja el fuerte compromiso para construitr veracidad y confianza sobre los archivos del bureau”.

Según publica Fox News, algunos de los documentos lanzados por petición a través del Acta de Libre Información incluyen detallada información acerca de la cronología de los movimientos de los secuestradores de aviones anteriores al 11S, incluídos sus registros telefónicos y los vuelos de entrenamiento realizados en Florida y New Jersey.

Sin embargo, la revelación más sorprendente es la del caso Roswell, cuando un ovni supuestamente chocó en el desierto de Nuevo México en 1950.

El documento, perteneciente al agente especial Guy Hottel con oficina en Washington, revela el envío de un memo al director de la oficina en marzo de 1950.

“Un investigador de la Fuerza Aérea sostuvo que tres de los llamados ‘platillos voladores’ fueron recuperados en Nuevo México”, reporta el documento fechado en marzo de 1950. “Fueron descritos como de forma circular y con puntas en el centro, de unos 50 pies de diametro. Cada uno estaba ocupado por tres cuerpos de forma humana pero de sólo 3 pies de alto (90 cm), vestidos con trajes metálicos de fina textura. Cada cuerpo estaba sujetado de la misma forma que se usa en los testeos de aviones de alta velocidad”.

“De acuerdo con el informante, los platillos fueron hallados en Nuevo México porque el gobierno disponía de radares de alta potencia en el área y se presupone que esos dispositivos causaron un mal funcionamiento en los platillos. No se intentaron nuevas evaluaciones posteriores al hecho”.
Revelan documentos secretos sobre OVNIs13/04/11
El FBI reconoce que en 1947 investigó un famoso caso. Según un documento desclasificado, un agente vio en Roswell tres naves con tres cuerpos de 1,5 m.

Un memo del FBI difundido recientemente pone al descubierto que un investigador de la Fuerza Aérea que visitó Roswell, en el estado norteamericano de Nuevo México, luego del famoso incidente con un OVNI en 1947, indicó que las denuncias recibidas sobre los fenómenos paranormales eran ciertas.

El agente del gobierno descubrió tres cápsulas espaciales, cada una con un piloto de un metro y medio de alto. El informante del memo agrega que el agente especial no intentó seguir investigando.

La Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos acaba de poner online más de 2.000 documentos desclasificados sobre temas tan diversos como la amenaza comunista, los atentados del 11-S de 2001 y hasta los extraterrestres.

La sección “fenómenos inexplicables” es la panacea de los buscadores de OVNIs, según relata ABC News. En ella figuran cientos de páginas sobre los esfuerzos del FBI, en los años 1940 y 1950, para recabar documentos sobre la posible existencia de extraterrestres. Una de estas notas, escrita en marzo de 1950 por el agente especial Guy Hottel, relata el testimonio de un piloto de la Fuerza Aérea que habría visto tres platos voladores de unos quince metros de diámetro estrellarse en Roswell, en el desierto de Nuevo México, en 1947.

“Cada uno de ellos estaba ocupado por tres cuerpos, de forma humana pero de apenas un metro de estatura” escribe el agente. Según la fuente, estos seres estaban vestidos con un traje metálico de textura muy fina , comparable a los que usan los pilotos de prueba. Este documento podría servir para relanzar el “affaire Roswell”, nunca confirmado por las autoridades.

Todo esto figura en los miles de documentos desclasificados que fueron incluidos en Vault, el nuevo sitio online del FBI.

Si bien esos escritos ya estaban disponibles para el público en general, no todos habían sido digitalizados ni su búsqueda era sencilla.Pese a los dichos del agente que dice haber visto las tres cápsulas y los tres cuerpos, hay un documento en particular que desilusionará tal vez a quienes creen que una nave espacial aterrizó efectivamente en Roswell, Nuevo México. Ese texto de 1947, que lleva el nombre “Roswell” escrito arriba, dice que un “disco volador” fue recuperado cerca de esa ciudad.

Allí se explica que “el disco es hexagonal y estaba suspendido de un globo por un cable. El objeto encontrado se asemeja a un globo del clima con un reflector de radar” indica el documento”. ¿Entonces no eran naves extraterrestres? Otros informes identificados como “restringidos” y “confidenciales” detallan avistajes de misteriosas luces centelleantes y otros “objetos aéreos no identificados”. Pero son informes meramente descriptivos, que parecen terminar con más preguntas que respuestas.

A una hora de ómnibus de Las Vegas se encuentra la zona conocida como Area 51 , una de las bases militares más famosas del mundo, en parte porque el gobierno norteamericano apenas si admite su existencia.

Según la tradición popular, el Area 51, cerca de la ruta 375 del estado de Nevada, también conocida como “Autopista Extraterrestre”, es el lugar en donde el Pentágono guardó durante décadas ETs congelados y capturó naves foráneas.

Pero esa es otra historia.

El efecto extraterrestre
Desde el supuesto accidente de la nave ET en 1947, una nueva historia sobre OVNIs comenzó a escribirse. No pararon de multiplicarse los testimonios de personas que aseguraban haber observado naves alienígenas que distintas formas. Formas de cigarros, de cilindros y de platos voladores, la que más se popularizó. Y aparecieron gurúes ufólogos en cada continente. Aquí se hizo famoso Fabio Zerpa. En el libro Invasores, historias reales de extraterrestres en la Argentina, el investigador Alejandro Agostinelli relata lo que vieron y sintieron los argentinos “testigos” de ese fenómeno.

El área 51, otro enigma

En Día de la Independencia, Hollywood llevó a la pantalla otro misterio relacionado con ETs, el área 51. Ese lugar, cerca de la ruta 375, del estado de Nevada, en los Estados Unidos, siempre fue –según la fantasía popular– el sitio donde el gobierno guardaba cuerpo de ETs y naves alienígenas. En el filme, efectivamente, todo eso es cierto. En la trama, una invasión extraterrestre provoca que la humanidad se una para lograr encontrar su punto débil y evitar la colonización. En esa búsqueda desesperada no hay tiempo para protocolos y se desclasifican los secretos del área 51. Allí, efectivamente, había cuerpos de ET y una pieza clave de la película: un plato volador que había caído en 1947.

El día que se estrelló una nave extraterrestre

En julio de 1947, las autoridades de Estados Unidos fueron informadas sobre la caída de un objeto volador no identificado (OVNI) en Roswell, Nuevo México. El Ejército se hizo cargo del tema con mucha rapidez y eso despertó las suspicacias de la población sobre la importancia del hallazgo. Ese hecho es considerado como una de las primeras “conspiraciones sobre asuntos alienígenas”, sobre todo luego de la publicación de un video, en la década de los 90, donde supuestamente se mostraba la autopsia de uno de los cuerpos de “seres extraterrestres” provenientes del accidente de Roswell. Si bien muchos expertos desmintieron la veracidad del documento, el capítulo del accidente todavía está lejos de cerrarse. Con el tiempo, Roswell se transformó en la meca de los fanáticos de los ovnis. Como peregrinos llegan al lugar para ver de cerca las maquetas que recrean las supuestas pruebas del accidente. Y, de paso, compran infinidad de souvenires (rostros y cuerpos de ET), que se multiplican cada año.
Desclasificó 2.000 archivos en los que, según afirman, tres extraterrestres fueron encontrados por las Fuerzas Armadas de los EEUU el 22 de marzo de 1950 en Nuevo México

Sus platillos voladores, que eran circulares y con un diámetro de 15 metros, habían sufrido un accidente en Roswell, Nuevo México. “Cada uno de los humanoides ocupaba uno de los platillos que se estrellaron”, señalan los archivos.
Los extraterrestres medían, según el FBI, entre 90 y 100 cm, y llevaban puesto un traje metálico parecido al que visten los pilotos de aviones de prueba. El accidente fue provocado por un radar de la zona, que pudo haber causado problemas técnicos en los ovnis antes de que se precipitaran a tierra.
“Estos informes podrían ser la prueba irrefutable que demuestra los ovnis son reales” señaló un investigador británico. Para la organización internacional de noticias Christian Science Monitor, la veracidad del informe está en duda, y el acontecimiento no habría podido ocurrir en Roswell.
Lo cierto es que existen otros documentos sobre extraterrestres que ya han salido a la luz hace tiempo. El ejército de Nueva Zelanda desclasificó algunos archivos militares en diciembre del año pasado en los que se hablaba de supuestos avistamientos de ovnis.
Pero no todos los países están dispuestos a ahondar en este asunto. El Ministerio de Defensa británico ya indicó que iba a eliminar todos los informes sobre ovnis que les fueran enviados, y por eso, la unidad oficial de investigación habilitada para estudiar estos fenómenos fue clausurada en 2009.
El Incidente Roswell

n1947, Estados Unidos anunció el hallazgo de un platillo volador cerca de Roswell, Nuevo México. Horas después lo desmintió. ¿Qué hay detrás de esta historia?

Titulares del Roswel Daily Record dondo la noticia de la captura de un platillo volante en un rancho de Roswell.
Los titulares eran espectaculares: «La RAAF captura un platillo volador en un rancho de Roswell», “El Ejército declara que ha encontrado un disco volador”, “El Ejército encuentra un platillo volador en un rancho de Nuevo México”. El 8 de julio de 1947, el oficial de prensa de la base de las Fuerzas Aéreas estadounidenses en Roswell (Roswell Army Air Field, RAAF) había lanzado la noticia más importante del siglo.

La primicia se divulgó al mediodía, hora de Nuevo México, y debido a las diferencias horarias en EE UU llegó tarde a la mayoría de los periódicos de la mañana, pero apareció en algunos vespertinos. La nota de prensa inicial fue ampliada por la base aérea, y tanto la oficina del sheriff como los periódicos locales fueron asediados por una ansiosa opinión pública. De pronto, en medio de tanta expectación, el Ejército cambió su versión: no era un ovni, sino sólo un globo.

Los titulares del día siguiente daban por zanjada la historia: “La noticia sobre los platillos voladores pierde interés; el “disco” de Nuevo México es sólo un globo meteorológico”. Durante algunos días, en muchos periódicos aparecieron imágenes de los supuestos restos, y luego cesó la información sobre el incidente durante treinta años.

La historia del platillo accidentado habría permanecido ignorada de no haber sido por una conversación casual entre el físico nuclear Stanton Friedman y el director de una televisión de Luisiana. Un día de 1978, mientras esperaba para ser entrevistado acerca de sus trabajos sobre ovnis, Friedman entabló conversación con el director de la emisora, quien le dijo que debía hablar con un hombre llamado Jesse Marcel. “Cuando estuvo en el Ejército, Marcel llegó a tocar fragmentos de uno de esos platillos voladores. Ahora vive en Houma, Luisiana.”

Un Testigo Presencial

Base RAAF del 509, grupo de bombardeo, que en 1945 probó la primera bomba atómica. Se dice que allí estuvieron los restos del ovni estrellado.

Al día siguiente, Friedman se puso en contacto con Jesse Marcel, oficial de información de la RAAF cuando ocurrió el presunto accidente, cerca de Corona, a 120 km de Roswell. Marcel dijo que se le ordenó recoger los restos y entregarlos en Wright Field (Ohio), donde el Ejército almacenaba material capturado al enemigo. No recordaba las fechas exactas.

Mientras esto sucedía, el oficial de prensa, Walter Haut, anunciaba oficialmente la noticia, que sería desmentida ese mismo día afirmando que se trataba de un globo meteorológico.

El ufólogo William Moore, que colaboraba con Friedman, obtuvo el relato de un testigo que daba un marco temporal a los acontecimientos. En el primer número de Flying Saucer Review, la presentadora de televisión Hughie Green declaraba que, cerca de Filadelfia, escuchó en la radio del coche que el Ejército había recuperado un ovni. Trató de averiguar algo más sobre el caso, pero no lo consiguió. Aunque no fuera mucho, tenía una fecha: finales de junio o principios de julio de 1947.

Investigación En Profundidad
Moore encontró los periódicos del 8 de julio de 1947 que cubrían el suceso de Corona-Roswell. En los artículos aparecían las fechas y los nombres del ranchero, el sheriff y el personal de la RAAF. Friedman y Moore entrevistaron a 62 personas relacionadas con el acontecimiento, entre ellas Bill Brazel (hijo del ranchero que halló los restos), algunos vecinos -como Loretta Proctor- que incluso habían recogido piezas, y el hijo de Jesse Marcel.

Haut, el oficial de prensa que había dado a conocer la historia, aún vivía en Roswell, y gracias a su anuario se pudo localizar a otros testigos y obtener detalles del suceso. En 1986, Friedman y Moore ya habían entrevistado a 92 personas y publicado seis artículos. Friedman convenció a los productores de Misterios Sin Resolver de la conveniencia de emitir un reportaje sobre Roswell en su programa en la NBC-TV. En agosto de 1989, mientras filmaban en Roswell, Friedman conoció a Glenn Dennis, antiguo trabajador de la Funeraria Ballard, que prestaba sus servicios a la base aérea.

Por primera vez, Glenn mencionó las anomalías habidas en el hospital de la base en el verano de 1947. No sólo fue consultado sobre la manera de tratar “cuerpos pequeños”, sino que fue expulsado por la fuerza del hospital en su siguiente visita.

¿Tenían cuerpos de extraterrestres hallados en el lugar del accidente? Dennis así lo cree. Según dice, conoció a una enfermera de la base que le comentó que dos doctores habían practicado la autopsia a unos cadáveres “muy malolientes”. Según Dennis, esos cuerpos tenían la piel grisácea, cabezas grandes, hendiduras u orificios como nariz, orejas y boca, cuatro finos dedos, sin pulgar, y carecían de pelo. Después de varios encuentros con Dennis, la enfermera desapareció, en apariencia trasladada a Gran Bretaña, pero cuando trató de ponerse en contacto con ella sus cartas le fueron devueltas con el sello “Difunta”.

Esa emisión de Misterios sin resolver en septiembre de 1989, fue todo un éxito: fue vista por 28 millones de personas en EE UU. Le siguió una avalancha de libros, programas de TV y ataques de detractores. Por entonces, los investigadores se habían dividido en dos facciones: si bien ambas estaban de acuerdo en que se había estrellado un ovni en el rancho Foster, una, en la que figuraba el propio Friedman, creía que había ocurrido un segundo accidente, en San Agustín (Nuevo México).

¿Otro OVNI?
La teoría de un segundo accidente se basa sobre todo en los testimonios de dos testigos clave. El primero, Gerald Anderson, se puso en contacto con Friedman después de ver en 1990, la reposición del documental de Misterios sin resolver En aquella época, el otro testigo, Grady Barnett, había relatado su historia a dos amigos que posteriormente informaron a Friedman.

Ambos testigos contaron casi lo mismo: el descubrimiento de los cuerpos de extraterrestres en el lugar del platillo accidentado. Según Anderson, uno de los alienígenas había sobrevivido al aterrizaje forzoso. Entretanto, empero, Barnett había fallecido y la historia de Anderson no pudo ser contrastada. Muchos ufólogos no acaban de creer en el accidente de San Agustín.

Los hechos de Corona gozan de una mayor credibilidad. En la obra de Friedman “Crash At Corona”, escrita en colaboración con Don Berliner y publicada en 1992, se resuelven algunas de las incógnitas de la historia. Ahora sólo queda por ver qué puede dar de sí la desclasificación de la documentación oficial relativa al caso, ordenada en junio de 1997.

Roswell: La Historia Completa

El famoso vídeo de la autopsia a un extraterrestre tuvo mucha similitud con las descripciones que hicieron aquellos testigos que vieron los cuerpos en 1947.

La historia del accidente de Roswell empezó el 2 de julio de 1947, cuando Mac Brazel oyó una fuerte explosión en plena tormenta eléctrica.

A la mañana siguiente, Brazel, que era el administrador del rancho Foster, situado entre Roswell y la ciudad de Corona, salió a inspeccionar una bomba de agua. Por el camino descubrió una zona de un kilómetro de longitud sembrada de restos de un material que, cuando se doblaba, se volvía a enderezar espontáneamente.

También había trozos de lo que más tarde se vino a llamar las “viguetas en I”, que tenían grabados unos extraños símbolos de color azul lavanda. Esas viguetas eran tan livianas como la madera de balsa y no podían romperse ni quemarse.

El 6 de junio, Brazel volvió al lugar, cargó los restos que pudo en su vieja camioneta y los entregó al sheriff de Roswell, quien a su vez los mostró al comandante Marcel. Éste los examinó y comentó que eran de un material muy extraño y totalmente diferente a lo que había visto.

Como oficial de información de la única unidad de bombardeo atómico del mundo, el parecer de Marcel merecía cierta credibilidad. El jefe de la base de Roswell, William Blanchard, ordenó a Marcel y a Sheridan W. Cavitt, un oficial de contraespionaje, que acompañasen al ranchero hasta el lugar y recogiesen los restos.

En el siguiente archivo en formato .pdf (Adobe Acrobat Reader) podéis observar el teletipo que se envió a los distintos medios comunicando que un objeto discoidal se había estrellado en Roswell.

DESCARGAR DOCUMENTOS INCIDENTE ROSWELL

El Hallazgo

Ilustración del hallazgo del platillo volante y de los cuerpos alienígenas.

En su libro “Crash At Corona”, Friedman recoge el testimonio de Marcel: “Los restos estaban esparcidos por una superficie inmensa. No eran de algo que se hubiese estrellado o hubiese estallado al chocar con el suelo. Eran de algo que explotó mientras volaba a gran velocidad. Mi opinión como entendido en aviación es que aquello no era un globo meteorológico ni un avión ni un misil”.

Los dos hombres cargaron en sus vehículos todos los trozos que pudieron, dejando una gran cantidad de ellos. En el viaje de regreso a Roswell, Marcel se detuvo en su casa para enseñar algunos de los restos a su esposa y a su hijo.

A la mañana siguiente, el coronel Blanchard ordenó que se aislase la zona. Envió un grupo de soldados y policías militares al rancho, y se procedió a una búsqueda minuciosa por toda la zona. De vuelta a Roswell, el teniente Haut, el oficial de prensa, anunció la captura de un plato volador. La noticia fue difundida por la radio local y apareció en las ediciones vespertinas de los periódicos de la zona.

Mientras tanto, el comandante Marcel recibió orden de embarcar los restos del presunto platillo volador en un B-29 y trasladarse con ellos a Wright Field (actual base de Wright-Patterson), en Ohio, haciendo escala en el cuartel general de la 8a. Fuerza Aérea, en Fort Worth (Texas).

Mientras, en Washington, el jefe del Mando Aéreo Estratégico había tenido noticia del caso y se había puesto en contacto con el jefe de Estado Mayor de Fort Worth, al que encargó que inventase una historia alternativa y que dejase la gestión del incidente en manos del general Roger Ramey, el jefe de esa base.

Cuando Marcel aterrizó en Fort Worth, Ramey le dijo que no comentase nada, que él se hacía cargo del asunto. Irving Newton, el meteorólogo de la base, llevó al lugar de los hechos unos trozos de un globo meteorológico y de un reflector de radar, hecho de hoja de aluminio y varillas de madera. Marcel posó con esos restos falsos y se dijo a la prensa que se había cometido un error, que no era un platillo volador, sino un reflector de radar.

La nueva versión de la historia fue emitida a las 17 horas, demasiado tarde para los periódicos, excepto para la última edición de Los Ángeles Herald Express. El subtítulo decía “El general cree que se trata de los fragmentos de un radar meteorológico”.

Hallazgo De Cuerpos
La limpieza del rancho Foster y de sus alrededores duró una semana, durante la cual se prohibió a Marcel que hablase con nadie. La búsqueda de restos se amplió y, dos días más tarde, se encontró el elemento principal del platillo volador y, a sólo 1.600 m de éste, los cadáveres de unos extraterrestres.

En 1990, Stanton Friedman entrevistó a un fotógrafo militar -identificado sólo como FB- que declaró haber visto unos cuerpos en un campo cercano a Corona. FB estaba destinado en la base aeronaval de Anacostia (Washington DC), cuando él y otro fotógrafo recibieron la orden de ir a Roswell. Una vez allí, los dos hombres fueron conducidos a una tienda montada en un campo y se les dijo que fotografiasen su contenido. “Vi cuatro cuerpos”, afirmó FB. Las cabezas le parecieron desproporcionadamente grandes.

Desde enero de 1995, en más de treinta países se han difundido fragmentos de la supuesta autopsia de un extraterrestre. El aspecto del presunto alienígena de la película concuerda con las descripciones de algunos testigos oculares, y el cámara afirma haber rodado el reportaje el 31 de mayo de 1947, cerca de Socorro (Nuevo México). ¿Pudo ocurrir un tercer accidente ovni?.

A continuación os podéis descargar un extracto de la famosa filmación de Ray Santilli, en la que se aprecia como dos médicos vestidos de blanco le realizan una autopsia a uno de los cuerpos extraterrestres encontrados junto a la nave estrellada en Roswell:

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