Cómo disminuir el riesgo de tener un infarto de manera eficaz

Considerando que el infarto agudo al miocardio es la primera causa de muerte a nivel mundial, el conocimiento de los factores de riesgo cardiovascular y los tratamientos médicos preventivos son de vital importancia.

La Medicina Sistémica aplicada bajo el punto de vista preventivo, es una valiosísima herramienta en el caso de enfermedades cardiovasculares además, resulta de gran beneficio en aquellos pacientes que ya hayan tenido un evento coronario.

La cardiopatía isquémica constituye más del 25% de la mortalidad global en los Estados Unidos de Norteamérica, es decir, de cada 4 muertes, 1 se debe a esta patología.

A pesar de los grandes avances de la cardiología en los últimos 50 años, entre 200.000 a 300.000 personas en los Estados Unidos mueren cada año por infarto cardíaco antes de buscar asistencia médica. Se estima que aproximadamente 1 millón de pacientes concurren al hospital cada año debido a un ataque cardíaco.

El infarto agudo del miocardio (IM), es con mucho la primera causa de muerte a nivel mundial. Aproximadamente el 50% de quienes tienen un IM no llegarán a un servicio de emergencia para ser atendidos y del 50% restante, la mitad presentarán complicaciones intrahospitalarias (principalmente arritmias) que provocarán su fallecimiento en el transcurso de las primeras 24 horas de hospitalización.

El IM resulta de isquemia (disminución de la oxigenación) miocárdica crónica, la cual es precipitada, en la mayoría de los casos, por un trombo coronario que existía en placas ateroescleróticas. Menos frecuentemente, el IM puede ser el resultado de vasoespasmo coronario crónico, flujo sanguíneo coronario inadecuado (hipotensión) o demanda metabólica excesiva.

La localización y extensión de un infarto dependen del área anatómica que irriga la arteria coronaria obstruida por el evento, la presencia de lesiones estenóticas concomitantes y la presencia y cantidad de circulación colateral.

Las características clínicas del infarto agudo al miocardio son: dolor a nivel torácico (precordial), de carácter opresivo, irradiado a la cara interna del brazo izquierdo o región de la mandíbula, sensación de “gases”, manifestaciones que, a diferencia de los cuadros de angina de pecho, ocurren mayoritariamente en reposo, y pueden estar acompañadas de ansiedad, sudoración, disnea (dificultad para respirar), frialdad corporal, cianosis (coloración violácea de la piel), tos, nauseas y pérdida del conocimiento.

Los factores de riesgo cardiovascular son: Antecedentes hereditarios, tabaquismo, hiperlipidemia, sedentarismo, obesidad, hipertensión arterial, niveles elevados de homocisteína diabetes mellitus y edad (hombres mayores de 55 años y mujeres mayores de 65 años).

El tratamiento preventivo existente hasta ahora, es eliminar o disminuir los factores de riesgo anteriormente nombrados y la ingesta de ácido acetilsalicílico (aspirina) diariamente.

Dentro del grupo de plantas superiores llamadas adaptógenos, bajo la óptica de la Medicina sistémica, existen combinaciones herbarias que son de gran utilidad en la prevención de la cardiopatía isquémica aguda, tales como: Rhodiola Rosea (Raíz ártica) (modula los efectos de las catecolaminas que se encuentran incrementadas en estos pacientes y tiene efecto ansiolítico), Astrágalus membranáceus (adaptógeno con demostrados efectos cardioprotectores entre otros, Tribulus terrestris el cual tiene un efecto vasodilatador coronario por lo que mejora la perfusión miocárdica y el Crataegus oxyacantha
(Espino blanco) , planta ampliamente estudiada con efecto vasodilatador coronario, antiarrítmico, hipotensor e inotrópico positivo( mejora el desempeño del músculo cardíaco en su función de bomba). Estas plantas tienen, además, un potente efecto antioxidante de gran beneficio para evitar o retardar el proceso de arterioesclerosis y formación de trombos, el cual es, a fin de cuentas, la causa del problema.

En definitiva, si existen opciones eficaces para disminuir las probabilidades de tener un infarto al miocardio. Si usted tiene los factores de riesgo anteriormente descritos, sugiero enfáticamente consultar a un especialista en Medicina Sistémica, para que le indique una combinación herbaria sistémica de protección cardiovascular ajustada a su situación particular.

¿Es la aspirina realmente beneficiosa?
Una práctica aceptada para la prevención de enfermedades coronarias ha sido la ingesta diaria de una tableta de aspirina infantil, sin embargo, existen dudas sobre su utilización ¿produce más riesgos que beneficios?

La aspirina es utilizada en pacientes de alto riesgo con angina de pecho, ya sea crónica o aguda; en aquellos que han sufrido infartos, o que tienen sus arterias obstruidas y corren riesgo de sufrir trombosis. Sin embargo, dado que no es inocua, hay que analizar si conviene recetarla en forma masiva como medida de prevención primaria.

Uno de los efectos adversos del consumo diario de la aspirina es la posibilidad de padecer hemorragias, debido a su efecto antiagregante plaquetario. Un estudio clínico realizado en Australia, por el Dr. Nelson M. y colaboradores sobre 20.000 pacientes, demostró que aunque su uso rutinario podría prevenir 700 ataques cardíacos y 55 accidentes cerebrovasculares, al mismo tiempo podría producir 1070 episodios de hemorragia gastrointestinal y 130 pacientes presentarían hemorragias cerebrales.

Hennekens CH., de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami, en un excelente artículo de revisión, comenta que “en la prevención primaria, el uso de aspirina debe sopesarse, tomando en cuenta los beneficios cardiovasculares versus los efectos secundarios del fármaco y sus beneficios en la reducción de riesgos de un primer infarto miocárdico (32%). La aspirina debería ser un coadyuvante, no una alternativa, al manejo de los factores de riesgo cardiovascular”.

Ahora que conocemos otras estrategias de prevención, tales como: el seguimiento de una buena dieta, la práctica regular de ejercicios y el consumo de antioxidantes (como el Ginkgo biloba), se puede ofrecer protección contra ataques cardíacos y otras enfermedades cardiovasculares sin utilizar fármacos que pueden producir efectos secundarios de importancia, como la aspirina.

El Ginkgo biloba es una planta que tiene un papel potencial en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, debido a sus propiedades antioxidantes, vasodilatadoras y antiagregantes plaquetarias. Ginkgo contiene bioflavonoides y flavonolglicósidos que captan los peligrosos radicales libres que dañan las membranas de las células del endotelio vascular, y que contribuyen al envejecimiento y desarrollo de enfermedades crónico degenerativas. Otros de sus principios activos -los diterpenos y sesquiterpenos- interfieren con la agregación plaquetaria, por lo que previenen la formación de coágulos (trombos) en los vasos sanguíneos. Estas son algunas razones por las que Ginkgo biloba contribuye al tratamiento de las enfermedades cardiovasculares y podría, en determinados casos, sustituir a la peligrosa aspirina.

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