Desequilibrio Psicolòlogico.


La tensión cotidiana puede derivar en comportamiento neurótico, como angustia, ira o preocupación excesivas. Si estas conductas obstaculizan nuestras actividades y relaciones personales, lo mejor es buscar ayuda profesional.

En la antigüedad la neurosis fue definida como “lleno de nervios”, ahora se describe como episodios de desequilibrio psicológico en personas que han alcanzado funciones mentales relativamente adecuadas y que manifiestan angustia exagerada, miedos irracionales, conducta obsesivo-compulsiva, depresión grave e incapacidad de armonizar sus deseos (muchas veces reprimidos) con las normas dictadas por su conciencia y la realidad externa. Lo anterior suele acompañarse de síntomas físicos, como dolor de cabeza, desinterés por las actividades laborales o escolares, insomnio, falta de apetito, inquietud y fatiga.

Cabe destacar que este trastorno se desarrolla en cinco fases, las cuales son fácilmente identificables:

•Falso. El afectado representa lo que no es, lo que ocasiona que sólo se interese en adoptar características que no pertenecen a su ser, pierda su identidad y viva inmerso en la fantasía.
•Fóbico. Se manifiesta cuando el paciente evita todo lo que pueda generarle angustia mediante la frase “no debo”.
•Impasse. Ocasiona que el afectado perciba la sensación de estar atascado y, por ende, de no poder avanzar ni retroceder, lo que le da la impresión de ser fácilmente manipulable.
•Implosivo. En este estrato la persona muestra total indiferencia por todo, falta de sentimientos e incapacidad para emocionarse.
•Explosivo. Esta etapa tendrá lugar cuando el paciente se haya sometido a terapia, pues por sí sólo difícilmente se dará cuenta de que hay algo que no funciona, que no soporta su angustia, que no puede estar simulando lo que no es y tampoco quiere seguir evitando situaciones.
Variedades
Es importante aclarar que la neurosis no se presenta de la misma forma en todos los pacientes, pues hay síntomas que son más intensos en unos que en otros; lo anterior ha permitido a los especialistas en salud mental realizar la siguiente clasificación:

•De angustia. Pueden manifestarse desde periodos de agitación moderada hasta estados de profunda ansiedad caracterizados por gran tensión; es posible que a la par se presenten ideas y actos obsesivos, fobias, palpitaciones, respiración alterada, sudoración excesiva, temblores, insomnio y pérdida de apetito.
•Depresiva. Se presenta cuando ocurre un conflicto, especialmente alguna pérdida emocional, lo que genera baja autoestima, tristeza profunda, desinterés, irritabilidad, sentimiento de culpa e inutilidad, frustración y agresividad.
•Despersonalización. Los principales síntomas son sentimientos de irrealidad y de extrañeza hacia uno mismo y el ambiente.
•Fóbica. Consiste en miedo desproporcionado a la oscuridad, espacios abiertos (agorafobia), lugares cerrados (claustrofobia), objetos inofensivos y/o a algunos animales (gatos, arañas o pájaros).
•Hipocondríaca. El paciente cree padecer enfermedades graves, por lo que se preocupa en forma obsesiva por su salud más allá de todo razonamiento, lo que lleva al afectado a aislamiento total, en el cual busca obtener protección y cuidados exagerados.
•Histérica. Se divide en conversiva y disociativa. La primera incluye dificultad para moverse, ceguera, temblores y crisis de tipo epiléptico, en tanto que en el segundo tipo aparecen impulsos destructivos.
•Neurasténica. Se caracteriza por causar debilidad y fatiga, y es muy común que existan depresión y sentimientos de autodesprecio; además, los pacientes tienden a magnificar los hechos.
•Obsesivo-compulsiva. Los pensamientos del paciente están dominados por recuerdos de escenas de comportamiento perverso o actos violentos; asimismo, duda de todo, es indeciso e intolerante a sus reacciones de furia y presenta inquietud, insomnio y fatiga.
Orígenes
De acuerdo al neurólogo austriaco Sigmund Freud (fundador del psicoanálisis), los síntomas neuróticos son resultado de la interacción entre los impulsos instintivos que luchan por manifestarse y las estrategias defensivas a través de la represión. Por otro lado, Freud también estipuló que las causas comunes de la enfermedad mental incluyen frustración e incumplimiento de deseos infantiles, factores que se arraigan en la mente del afectado.

El mecanismo que se activa en la neurosis, según Freud, es no sólo una pérdida de la realidad, sino una sustitución de la misma, lo que se reduce a que dicho trastorno sea una expresión de rebeldía contra el mundo exterior debido a la incapacidad de adaptarse a la realidad.

Ahora bien, aunque es cierto que todas las personas sufren miedos y obsesiones en diferentes grados (pero sin llegar a la neurosis), la mayoría consigue dominarlos sin que afecten de manera importante su actividad diaria ni su estructura mental. Sin embargo, hay individuos en quienes la ansiedad es tan intensa que marca sus pensamientos y comportamiento; específicamente se trata de seres hipersensibles, con emotividad superior a la normal, con afilado sentido de culpabilidad y muy afectadas por tensión emocional o por hechos o circunstancias banales a los que otorgan mayor importancia de la que en realidad tienen.

Entonces, la neurosis se desarrolla a causa de situaciones o hechos que crean fuertes tensión emocional, a lo cual siempre se suma cierta predisposición, pues está comprobado que la emotividad exagerada se puede adquirir a través de la educación por parte de los padres. Por ejemplo, si un individuo se desarrolla en un ambiente familiar proclive a reacciones neuróticas ante situaciones tensas o emotivas, por imitación subconsciente del comportamiento paterno o materno se adquiere una personalidad potencialmente neurótica.

¿Qué se puede hacer?
Para diagnosticar neurosis es fundamental realizar la historia clínica del paciente, interrogarlo y practicarle una evaluación mental; una vez que el psiquiatra confirme el padecimiento, recomendará un tratamiento orientado a reducir el grado de tensión emocional, el cual estará constituido por medicamentos tranquilizantes y psicoterapia.

Mediante esta última es posible conocer y comprender la influencia que algunos acontecimientos pasados han tenido sobre la personalidad del paciente, lo que le proporcionará la oportunidad de desarrollar soluciones más flexibles y maduras frente a los conflictos que se le presenten. Este tipo de terapia puede llevarse a cabo en diferentes modalidades, las cuales abarcan:

•Autocrítica. Pretende hacer que el paciente se conozca a sí mismo y descubra el origen de su neurosis y las actitudes que él asume ante su enfermedad.
•Gestalt. Está fundamentada en la idea de que las experiencias, percepciones, emociones, deseos e ideas suelen constar de una figura, que es la parte que vemos, y de un fondo, que es lo que pensamos.
•Conductual. Especifica desde un principio los comportamientos que se van a modificar y trata de cambiar los rasgos que conservan la conducta indeseable.
•Grupo. Mejora las relaciones humanas en personas más o menos “normales”; tiene como meta aprender a comunicar con sinceridad los propios sentimientos.
En la actualidad padecer neurosis no representa el fin del mundo, pues gracias a los tratamientos disponibles es posible alcanzar la tranquilidad mental y física que se requiere para vivir en armonía con uno mismo y con los demás.

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