La fuerza de la fe.

La fuerza espiritual de la fe
Por John Osteen

“Es posible que tu mundo hoy, se encuentre en vacío, caos y tinieblas. Pero ¡Gracias a Dios tu mundo puede ser reconstituido!”

Hace algunos años un renombrado pianista amigo mio se encontraba viajando para ir a predicar. El era un artista tan maravilloso que las oportunidades que le ofrecieron en el mundo del espectáculo le hubiesen asegurado un gran futuro en esa área de su vida.

También tenia una magnifica voz de solista. Sus talentos musicales eran estupendos. Dios le habia llamado a predicar y él habìa escogido seguir esa vocación que era la perfecta voluntad de Dios para su vida. Por años se habia esforzado en ser fiel a Dios. Ahora, mientras volaba en el aeroplano camino a predicar el Evangelio, se encontraba a sí mismo en una situación muy particular e insólita. Algunos años antes de este viaje, él habia sufrido de lo que médicamente se llama artritis reumatoidea. Esta condición se agravó progresivamente en todo su cuerpo.

Sus manos se volvieron nudosas, torcidas, y ya no podía moverlas con libertad. Así que sus días como pianista se habían acabado. Todas las articulaciones de su cuerpo fueron afectadas por esta enfermedad. Sus tobillos se hincharon hasta ser del tamaño de una toronja. Sus rodillas también aumentaron de tamaño. Todas sus coyunturas estaban adoloridas. Era incapaz de moverse normalmente. Me dijo que no compraba la aspirina por frascos, sino por cajas. Las tomaba constantemente para tratar de aliviar el dolor tan intenso que atormentaba todo su cuerpo. También me contó que en más de una oportunidad tuvieron que rodarlo fuera de la cama y colocarlo en una bañera con agua caliente. Tenia que quedarse allí por un tiempo para siquiera poder moverse durante el día. Aparentemente esto aflojaba sus articulaciones y parcialmente le aliviaba un poco el dolor. Su cuerpo se encorvó. No podìa caminar en forma normal, sino que simplemente hacía lo mejor que podía con sus rodillas, tobillos y el resto de sus articulaciones las cuales le dolían y estaban totalmente deformes.

Esta era su condición mientras que estaba sentado en el aeroplano yendo a predicar el Evangelio.

Los médicos ya le habían dado el veredicto de que no había esperanza. No habia nada que la ciencia médica pudiera ofrecerle en cuanto a una sanidad permanente. Sólo podía obtener alivio del dolor por medio de los medicamentos. Le dijeron que sencillamente tendría que vivir de esta manera y gradualmente iría empeorando. Su habilidad para bendecir a las personas por medio de la música se había terminado para siempre. Ya no tenia capacidad para caminar o vivir una vida normal. Pero allí estaba en ese aeroplano determinado a ir y predicar el Evangelio lo mejor que pudiera en esas condiciones.

El me relató lo que le sucedió en ese viaje. En realidad se llevó a cabo un milagro. Ah, el mundo no podía ver el milagro. Los que estaban alrededor, no se percataron de él. Pero a pesar de ello, el milagro se llevó a cabo. Al estar leyendo su Biblia en el avión, empezó a meditar en las escrituras. Vio que Jesús llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores y por Sullaga fuimos nosotros curados. (Isaías 53:4-5) Leyó en Mateo 8:17 que Jesús sanó a todos los
enfermos: “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias. ” Leyó en I Pedro 2:24 donde dice: “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.”

Súbitamente una luz se encendió en lo más profundo de su ser. Escuchó en su hombre interior las palabras: “Por Su Herida TU FUISTE SANADO.” Mientras iba a 35,000 pies de altura se hizo en él una clara comprensión de esta verdad.

¡Repentinamente él supo que estaba sano! Se dio cuenta que era libre de esa enfermedad y empezó a regocijarse porque sabía que estaba sano.

Durante el trayecto y luego de haber recibido por revelación de Dios, el conocimiento de su sanidad, aún no se notaba el cambio. Su cuerpo no sentiá diferencia alguna, su cuerpo no funcionaba de manera diferente, pero él sabía que estaba sano. Sabía en su interior que un milagro se habia llevado a cabo.

Cuando aterrizó el avión, él casi no pudo ponerse de pie. Atravesó penosamente el pasillo y salió al encuentro del pastor de la iglesia, quien al verle le ayudó con su equipaje y le dijo: “Hermano, ¿cómo estás?” Mi amigo, exteriormente lleno de artritis reumatoidea, aún encorvado y tambaleándose, con dolor en las coyunturas, todavía incapaz de levantar la vista en una forma normal, volvió un poco su cabeza (hasta donde le era posible) para ver al pastor y dijo: “¡Ah, estoy muy feliz de anunciarle que soy sano por la herida de Jesús!” ¡Claro que el pastor pensó que no sólo su cuerpo había sido afectado por la enfermedad sino también su mente! Llegó el momento para que mi amigo ministrara en la iglesia de este pastor. Tambaleándose llegó hasta la plataforma y se puso detrás del pulpito. Con la artritis aparentemente dominando su cuerpo vio a la congregación y dijo: ‘Antes de abrir la Biblia y predicar quisiera hacer una confesión. Quisiera regocijarme delante de todos ustedes y decirles que estoy feliz porque el Señor Jesucristo ha sanado mi cuerpo. También estoy feliz de que por la herida de Jesús yo he sido sanado. Quiero que se alegren conmigo porque estoy sano. La artritis no puede vivir en mi cuerpo. Mis articulaciones están bien. Regocíjense conmigo porque soy una persona normal y porque puedo tocar el piano otra vez. De nuevo puedo caminar normalmente. Quiero que se alegren conmigo porque soy sano.” Cada una de las personas en esa congregación reaccionó de manera diferente. Estoy seguro que muchos de ellos cuestionaron la credibilidad del hombre tras el pulpito. Para finalizar la historia, el hombre comenzó a mejorar y mejorar y mejorar. En cuestión de semanas, toda la artritis había abandonado su cuerpo, y cada articulación estaba normal. Ya podía tocar el piano. El estaba perfectamente normal. Esto fue hace más de veinte años. He estado personalmente en sus reuniones y he llorado mientras tocaba el piano y cantaba las canciones de Sion y alababa al Señor Jesucristo. ¡Verdaderamente él está viviendo una vida normal hasta el día de hoy! Ahora, ¿qué sucedió durante ese vuelo? ¿Hay alguna ley que puede sobrepasar las leyes que conocemos en el reino natural? ¿Habrá algo que no alcanzamos a entender con nuestras mentes naturales? ¿Qué sucedió en realidad en aquel aeroplano? La Biblia habla acerca de la ley de la fe. La Biblia habla acerca de la ley del Espíritu de vida, haciéndonos libres de la ley del pecado y de la muerte. Sentado en esa nave, este amigo recibió en su hombre espiritual el conocimiento que el mundo no es capaz de recibir con la mente carnal, natural.

La Biblia dice que la fe es del corazón. Romanos 10:10 dice “Porque con el corazón se cree…” Es con el corazón que tú crees. Al hablar del corazón, se refiere al hombre espiritual. Hay un hombre espiritual dentro de tu cuerpo físico.

El Señor Jesús nos dice por inspiración del Espíritu Santo a través del Apóstol Pablo que la fe es una fuerza espiritual. Fe es la fuerza que surge del hombre espiritual. Es el hombre espiritual el que es capaz de responder a la Palabra de Dios y ejercitar la fe.

La fe es del corazón. La fe es una fuerza espiritual. “Porque con el corazón se cree…” ¿Ves? Mientras que ese hombre iba en el avión, invadido por una enfermedad que lo inutilizaba y que lo hubiera tenido cautivo toda la vida, él meditó en la Palabra de Dios. Él leyó sobre las promesas de Dios y las grandes declaraciones de Dios con respecto a la eterna redención que tenemos en el Señor Jesucristo. Las leyó y meditó en ellas hasta que ya no estaban solamente en su mente. Ya no era solamente su mente carnal la que meditaba sobre estas cosas, sino que su hombre espiritual comenzó a captar estas verdades. Su hombre interior empezó a alimentarse de las cosas de Dios, quien es Espíritu. Era una comunicación de Espíritu a espíritu. Cuando su espíritu comenzó a hacer suyas las verdades eternas acerca de como Dios nos habìa redimido de las enfermedades físicas, algo co- menzó a suceder en él. Cuando su espíritu oyó; “Por su llaga fuimos nosotros curados “, la fe se hizo real porque la fe es del corazón.

Es con el corazón que el hombre cree. Este hombre de pronto supo, no con su mente sino con su corazón; con su hombre espiritual, que estaba sano. Al saber esto, su confianza fue inamovible. El había oído en su espíritu (el verdadero hombre) a Dios, quien es Espíritu, hablándole. Su cuerpo se veía igual. Respondía en la misma forma que antes. No mostraba evidencia alguna de que hubiera cambios. Sin embargo, en lo profundo de su ser, él sabía que estaba sano, ¿Ves? Hay un sexto sentido. El cuerpo tiene cinco sentidos: La vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto. Cinco sentidos. Y con estos sentidos naturales nos ponemos en contacto con el mundo físico. Pero hay otro sentido.
Si Dios le ha dado al cuerpo físico cinco sentidos para estar en contacto y funcionar en el mundo natural y material, entonces ciertamente El le ha dado al hombre espiritual, vivificado con la vida de Dios Todopoderoso, algún tipo de sentido para actuar en el reino espiritual.

¡Sí! El hombre espiritual hecho vivo por la gracia y el poder que resucitó a Jesucristo, tiene un sentido, y nosotros llamamos a ese sentido, LA FE. La fe es totalmente independiente de los cinco sentidos que usamos para actuar en el mundo físico y material. Esto es lo que le sucedió al hombre en el avión: dejó lo natural y entró a lo sobrenatural. Dejó lo físico y entró a lo espiritual. Salió de su naturaleza física y entró a su naturaleza espiritual. Ese único sentido de la fe, alimentándose de la Palabra de Dios, recibió conocimiento por revelación y recibió una certeza inconmovible de que mi amigo estaba totalmente sano.

¡Aunque todos sus sentidos físicos lo negaban, y no había evidencia en ninguno de ellos que corroborara que estaba sano, este único sentido de la fe — al cual no abandonaría — dominó y venció a los otros! ¡Y su cuerpo respondió! La enfermedad y las dolencias le dejaron. Ahora, después de más de veinte años, todavía está viviendo normalmente porque actuó en la ley de la fe.

¿Necesitas tú un milagro hoy? ¿Te das tú cuenta de que hay esperanza? ¿Ves que puedes salir de tus prisiones? Jesús dijo: “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” (Mateo 19:26). Jesús dijo esto para fortalecer nuestros corazones. Al ver tu situación hoy, ¿se ve imposible para los hombres? ¿Es imposible para ti el ser sanado? ¿Es imposible que tu familia vuelva a unirse? ¿Es imposible que se resuelva esa situación? ¿Todas las voces de tus parientes y de los médicos y de los profesionales y de los amigos, te dicen la palabra “imposible”? Si es así, entonces oye la dulce voz del Hijo de Dios, que no miente. “Las cosas que son imposibles para los hombres son posibles para Dios. “.

Puedes deshacerte de esos grilletes que te mantienen en el reino de lo natural y tocar a Dios quien está en el reino de lo sobrenatural. En nuestra familia hemos experimentado muchos milagros como resultado de la verdad. Mi esposa es enfermera titulada y puede vividamente describir a nuestra hija Lisa, quien nació anormal hace más de veinte años. El pediatra dijo que ella sufría de perlesía cerebral. No tenía reflejos de succión, no tenía tono muscular. No tenía habilidad para gatear. Su cuerpo estaba débil. Y la palabra “imposible” estaba escrita sobre su vida. Nuestros corazones estaban entristecidos. Parecía que no había forma de que ella tuviera oportunidad de vivir una vida normal. Enfrentamos esta situación y pusimos en acción las leyes y los principios de Dios.

Cuando comenzamos a actuar en Dios hallamos, como lo hizo ese amigo mientras viajaba en el aeroplano, las verdades eternas de Dios. En nuestro interior, ellas trajeron luz para iluminar nuestro entendimiento. Empezamos a regocijarnos porque nuestra hija era sana. Oramos la oración de fe, la ungimos con aceite. Aunque no hubo cambios en su cuerpo y parecía que ella sería anormal para siempre, nuestro hombre espiritual, nuestra naturaleza espiritual declaró que teníamos la certeza de que Lisa había sido sanada por la herida del Señor Jesucristo. Todo en ella gritaba: “No, no, no, ella no es normal”.

Sin embargo, nosotros sabíamos lo contrario en nuestro interior. Cada uno de nuestros cinco sentidos gritaba: “No, no, no, ella no está sana”. Sin embargo, ese sentido llamado FE que predomina en nuestra naturaleza espiritual, ese sentido que tiene conocimiento por revelación de Dios, venció a todos los sentidos naturales. Me alegra anunciarles que después de veintidós años (al escribir esto), nuestra hija continúa sana y normal. Esto se hizo una realidad desde que ella era una niña muy pequeña. Vivió normalmente todos sus años escolares y doy gracias a Dios que ella es normal y está bien hasta el día de hoy porque descubrimos cómo movernos en este sexto sentido llamado la fe. La fe se alimenta de la Palabra de Dios. La fe es del corazón.

Déjame animarte a que medites en la Palabra de Dios hasta que puedas levantarte por encima de la palabra “imposible”. Comienza a actuar en el reino de la fe. La fe es del corazón. Medita sobre estas verdades hasta que penetren y lleguen más allá de tu mente carnal. Medita sobre estas verdades hasta que se internalice en tu espíritu. Recíbelas en tu hombre espiritual como conocimiento por revelación de Dios, quien es Espíritu.

Al meditar en el Señor empéñate en entablar una comunicación de Espíritu a espíritu (o sea tu espíritu comunicándose, escuchando y respondiéndole a Dios quien es Espíritu). Veamos la Palabra de Dios mientras continuamos exponiendo estas verdades. Regocíjate desde ahora porque Dios te dará los deseos de tu corazón.

En Génesis 1:1-3 dice: “En el principio Dios
(preparó, formó, diseñó), y creó los cielos y la
tierra. La tierra estaba sin forma y era un vacío
yermo, y las tinieblas estaban sobre la faz de las
grandes profundidades. El Espíritu de Dios se
movía, ( empollando) sobre la faz de
las aguas. Y Dios dijo: Sea la luz; y se hizo la luz”
(Amplified Bible).

“Por fe entendemos que los mundos (durante las
edades sucesivas) fueron enmarcados —
diseñados, puestos en orden y equipados para el
propósito para el cual fueron destinados — o la
palabra de Dios, de manera que lo que vemos no
fue hecho de cosas que son visibles” (Amplified
Bible).

Estas escrituras nos enseñan a unir nuestras manos con las del Creador. Dios nuestro Padre es creador. Jeremías dijo: “¡Oh, Señor Jehová! He aquí que tú hicieste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti” (Jeremías 32:17). Sabemos que Jesús es creador. Colosenses 1:16 dice: “Porque fue en él que todas las cosas fueron creadas en el cielo y en la tierra, cosas que se veían y cosas que no se veían, sean tronos, dominios, gobernadores o autoridades; todas las cosas fueron creadas y existen a través de él (por su servicio, intervención) y en y para él” (Amplified Bible).

Juan 1:1-3 dice que Jesús fue también creador del universo. Sabemos que el Espíritu Santo es creador. Somos de la clase de Dios y pertenecemos a su familia. Dios espera que tengamos habilidad creativa. Tenemos que unir nuestras manos con las de El. En estos días hemos sido hechos colaboradores con Dios para crear cosas.

En Hebreos 11:3 dice: “Por fe entendemos
que los mundos (durante las edades sucesivas)
fueron enmarcados — diseñados, puestos en
orden y equipados para el propósito para el cual
fueron destinados — por la palabra de Dios, de
manera que lo que vemos no fue hecho de cosas
que son visibles” (Amplified Bible).

Tú eres un pequeño mundo. Todos tenemos el nuestro. Mientras algunas personas están alegres, tu mundo puede estar haciéndose añicos. Puede estar como el mundo al principio; sin forma, vacío y las tinieblas moviéndose sobre la faz del abismo (Génesis 1:2). Es posible que ésta sea la forma en que estás hoy, con tu mundo vacío, en caos y tinieblas.

¡Gracias a Dios tu mundo puede ser reconstituido!
¡Tu mundo puede ser remodelado!
¡Tu mundo puede ser equipado para el propósito para el cual fue destinado!

Esto se logra por medio de la Palabra de Dios y de las fuerzas invisibles de Dios.
Veamos otra vez Hebreos 11:3: “De manera que lo que vemos…” ¿Qué vemos? La estrellas,la luna, el sol, la tierra, los árboles, el polvo, lasflores, la hierba, las nubes. La Biblia dice que loque vemos no fue hecho de las cosas que sonvisibles. Lo que vemos fue hecho de cosas invisibles.Lo que vemos en este mundo natural fuerealmente hecho de fuerzas invisibles. Hebreos11:3 está hablando acerca de dos mundos — hayun mundo que vemos y hay un mundo que novemos. Existe el mundo visible y el mundo invisible.Hay un mundo material y un mundoespiritual.La Biblia dice que lo que ves en lo físico, enel reino material, no fue hecho de cosas que seveían sino que fue hecho de lo invisible. Essignificativo que Dios comenzara este capitulode fe de esta manera. El Creador del universoempezó con fuerzas invisibles. Comenzó en elárea de lo que no vemos. Empezó en la dimensiónespiritual. Todos los ladrillos creativos deDios están en otra dimensión — el mundoinvisible.

LOS LADRILLOS QUE NECESITAMOS PARA CREAR NO SON DE ESTA DIMENSIÓN
MATERIAL.

Están en otra dimensión. Dios tiene ladrillos,
sustancia creativa que todos podemos usar, pero
no están en el universo material Sus ladrillos
están allá en lo invisible, en lo que no vemos, en
el mundo espiritual

LAS COSAS QUE SE VEN NO SON HECHAS DE COSAS VISIBLES, SINO DE COSAS INVISIBLES

La fe es nuestro sexto sentido para ponernos en contacto con esta más alta dimensión de realidad. Hebreos 11:1 dice: “Ahora fe es la certeza (la confirmación, el titulo de propiedad) de las cosas que [nosotros] esperamos, es la prueba de cosas que [nosotros] no vemos (está hablando de fuerzas invisibles) y la convicción de su realidad — la fe percibe como un hecho real lo que no ha sido revelado a los sentidos” (Amplified Bible).

¡La fe creada por la Palabra de Dios percibe como un hecho real aquello que no es revelado a nuestros sentidos naturales! Hay cinco sentidos en el cuerpo humano. Estos son, la vista, el gusto, el olfato, el oído y el tacto. Tocamos, olemos, vemos, oímos y gustamos. Todos éstos están en el mundo natural. Usamos estos sentidos para ponernos en contacto con el mundo natural. Dios te dio estos cinco sentidos para usarlos en el mundo físico.

Pero hay otro sentido más, el sentido del hombre espiritual en tu interior, y este sentido se llama la fe.

Este sentido de la fe es usado para tocar lo que no se ve, el mundo invisible. Los sentidos naturales no pueden tocar esa dimensión espiritual, no tienen contacto con ella. Pero la fe, creada por la Palabra de Dios, te capacita para alcanzar la dimensión de lo invisible y activar el poder creativo de Dios.

La Biblia es como un gran bosque. Creciendo en ese bosque están los Sequoias gigantes (árboles inmensos de California de madera rojiza) de las eternas verdades de Dios. Necesitamos caminar diariamente entre este gran bosque y ver a los gigantes, a los Sequoias inconmovibles de las verdades eternas de Dios y refrescarnos ante su presencia. Entonces podemos regresar a este mundo material con el conocimiento por revelación de que los principios bíblicos son verdades eternas.

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